1 jun. 2015

El cielo bajo el cual crecí


Cuando era yo era pequeño, mi papá, Daniel Falcó​ nos daba "paseos" en junto a mi hermano Niels​, en un ahora viejo Volkswagen Parati para que podamos dormir...
Vivíamos en la aldea de Loma Plata, yo asistía en una escuela menonita donde siempre, cada mañana nos leían la Biblia, desde el principio.
Cuando llegamos a la parte donde Dios le promete a Abraham que "multiplicaría su descendencia como las estrellas del cielo", la maestra hizo un especial énfasis en que nadie nunca podrá contar todas las estrellas. 
Por un tiempo, lo tomé como un desafío, y trataba de contar las estrellas de cada calle que cruzábamos. Salía al patio de mi casa a contar las estrellas que podía y descubrí que dentro de mi casa era más oscuro que afuera. Eran demasiadas estrellas.
Eventualmente me cansé de contar estrellas, pero descubrí que me gustaban las estrellas y empecé a investigar el por qué habían tantas.
Empecé a ir a la biblioteca de la aldea, le lloraba a mi mamá, Myriam​, para que me compre enciclopedias por mis cumpleaños.
Eventualmente me cansé de contar estrellas, pero descubrí que me gustaban contar cosas, y empecé a contar los días que faltaban para que me regalen libros que sean míos y no de la biblioteca.
Eventualmente me cansé de contar estrellas pero descubrí que me gustaban contar cosas, y empecé a contar árboles de samu'u (el de la foto), que también era una tarea muy difícil.
En una excursión a un ex campo de batalla nos encontramos con un árbol de samu'u hueco, y nos dijeron que lo usaban como escudo y como fuente de agua.
Me impresionó, y empecé a estudiar la historia de esa Guerra, conocí las calamidades que ocurrieron.
No entendía por qué esas personas nos hicieron eso, pero leí más, no peleábamos antes. Descubrí que era en realidad un país hermoso con muchas cosas interesantes. Y habían más países, eran 36 en América. ¿Cuántas cosas interesantes habían ahí?. Las banderas eran lindas, era divertido dibujarlas.
En una práctica de la escuela nos enseñaron a enviar correo postal. Yo no tenía nadie a quién enviarle nada, y le envié una carta a mi maestra. Me respondió con un sobre de caramelos y estampillas.
Comencé a coleccionar estampillas, luego monedas. Seguía investigando sobre las estrellas, los países, la historia, los árboles. Existen muchos, muchísimos recuerdos y anécdotas de mi infancia, pero, a lo que trato de llegar es: el equilibrio.
Las lecturas de la Biblia pudieron hacer que sea un fanático, pero lo que hicieron fue inspirarme a investigar más de la existencia.
Las historias de Guerra pudieron hacer que sea un fanático, pero lo que hicieron fue inspirarme a investigar más de la existencia.
La principal, o tal vez incluso única, causa de conflicto es la ignorancia.
Creo que, los diversos grupos de la sociedad están tratando de consolidar más y más sus opiniones, sus políticas, sus antojos. Lo único que crean, lo único que consolidan son muros que les impiden conocer y disfrutar de los diversos sabores que ofrece el árbol del conocimiento.
Conozcamos más. 
Descubramos las raíces de este árbol e investiguemos cómo plantar sus semillas.